Mi corazón pendía de un hilo, como hace cuánto que no recuerdo...
Luego sucedieron las imágenes, rápidas entrando y saliendo, como si fueran esos recuerdos que acuden a un perfume antiguo, a una cara de antaño, a una frase recogida en la niñez.
Y esas imágenes predijeron el silencio de la música, el dormir de los poetas, el olvido de los amantes, una guitarra rota en varias partes, una canción enmudecida..
Me guardo los rostros que han roto los sueños, me quedo las palabras pronunciadas en el trance.
Me guardo las miradas oscuras de quienes nunca creí siniestros, porque aún amo sus almas.
Yo guardo en silencio mi visita inesperada al mundo privado de sus deseos...