jueves, 15 de noviembre de 2007

Los Espejos

Es más fácil mirarte en silencio,
comprender en silencio lo que sientes,
no hablar, y menos gritar la verdad,
verdad que veo en mis íntimos recuerdos.

Es más difícil esperar, si no sabes qué esperar...
Mentir, si las propias mentiras saben amargo y desfiguran el rostro...
Difícil declarar sueños inasibles, y mirar en el espejo tus sueños
sin comprender cómo llegaron allí...

Lava tu cara, pequeña.
Que hasta en la distancia
puedo mirar tu alma desnuda.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Carta a mi madre

Viste en tus sueños de adolescente promesas de grandeza y libertad.. Eras toda fuerza, inteligencia, bondad, tenías en tus manos un poder que no comprendías, porque no se comprendía la libertad de una mujer en los días del tradicionalismo, de las casamenteras y los hogares cerrados, del hombre que manda y la mujer que obedece sumisa y se somete a su rol secundario.
Viviste enterrando tus sueños con el silencio y los cánticos de tus trovadores románticos mientras remendabas y arreglabas, aseabas y dabas vida a la casa paterna, esa hermosa casa de llano donde el silencio se arrullaba con los trinos de pájaros alegres al amanecer..
Y no eras feliz.
Un hijo vino y fue bienvenido.
Otro hijo vino y fue tu derrumbe, tu condena.
Los otros ya se convirtieron en prórrogas, esclavitud a largo plazo, una vida marcada, un declinar sin protestas.
Y sólo la ternura de tu maternidad incondicional te ha salvado del derrumbe, madre.

Pero yo nunca quise, yo siempre comprendí, con mucho dolor y con más amor. Y siempre estuve convencido de que mi rebeldía era la tuya... Romper y romper, crear y crear, y volver a romper.
También me convertí en andariego, en reaccionario, en voz de tus palabras que quedaron ahogadas en tu cuello.
Yo comprendí de dónde vienes y a dónde deseabas ir. Y aún en mi último aliento, honrro tu cautiverio definitivo con mi vida hecha pedazos.
Yo soy la prolongación de tu alma.., tú eres mi alma!

Buscar Salidas

Soy un venezolano. Desciendo de una línea familiar de inmigrantes españoles e italianos, que una vez salieron de sus tierras huyendo de la persecución, la intolerancia, de los trasnochos megalomaníacos que infectan nuestras historias como una enfermedad crónica, cíclicamente, siempre erradicados y siempre reincidentes. Vengo de viejos andariegos aventureros que buscaban tierra, mujer, libertad, aires nuevos, sueños incapaces de expresar. Esos que atravesaron el mar, pusieron sus pies en estas tierras, y nunca más volvieron, ni a su tierra natal, ni a mirar la nueva tierra que pisaban como propia.
Hoy honrro su soledad, buscando sentido a mi soledad, buscando respuestas a sus preguntas, a esas que nunca hicieron.
Hoy estimo más a mi tierra, Venezuela, y la sufro en la intolerancia que poco a poco la invade, y recuerdo, sin tener memoria, que exactamente así podrían haberse sentido mis abuelos, en su tierra natal. Comprendo a los que se marchan, a veces también yo quiero irme, pero me doy cuenta de que ya, también, soy extranjero en todas las otras tierras.
Aquí y allá, dondequiera que sea, la conciencia de ser humano es mi único arraigo, la mirada dulce de un ser humano en necesidad es mi único país de origen, y las palabras del corazón son mi único hogar.

sábado, 10 de noviembre de 2007

por vez primera

Comenzar..??
Sólo diré..., ahora.., a quien sea,
que la única cárcel invisible se halla en el corazón,
y el corazón no se halla exactamente donde creemos,
y su camino de encuentro es un camino de desencuentros,
una vía de atajos ciegos, un camino de ciegos.

¿Por qué empezar así....?
Porque estoy preso.