De todas formas habría partido.
Cada vez que un hombre elige, dice adiós.
Cada vez que un hombre duerme, se despide, desconoce
si volverá a despertar, si habrá mañana, si habrá después...
Te digo adiós ahora, que no vuelvo a ser el mismo.
Te digo adiós porque me he ido
de cada corazón que conocía.
Mi propio corazón es un libro de páginas quemadas,
mis palabras suenan sordas, y mis silencios, ah, cómo retumban en el cielo!
Desconozco aquello que solía ser mío,
mis pies no recuerdan los caminos,
mis manos olvidaron los acordes de mis cantos,
mi aliento olvidó el respiro,
mi voz olvidó mi nombre,
mis ojos no recuerdan la luz del alma.
Nunca tuve sin gratitud,
nunca anhelé sin libertad.
Nunca cambié, y sin embargo
jamás fui libre.
Siempre, siempre
elegí diciendo adiós.
Así que ahora levanto en alto lo que resta de mi rostro
y digo adiós al aliento, a los cantos, las palabras,
la comprensión, y al amor.