Temprano es, para ser viejo,
y temprano, no tarde,
para la soledad.
Pienso en la muerte, y la anhelo
quizás por verla lejos.
Y pienso en la Vida,
mas no la extraño,
quizás por verla cerca e indolente.
Cada voz de alma vacía
oscurece estas nubes blancas
que siendo hermosas, me ciegan,
y al hacerse grises
me ocultan de los ciegos
que ven lo Desconocido.
Cada voz de alma vacía
se halla hambrienta
de nuevos entusiasmos,
día tras día renovados
para tapar con los dedos
esa ancha tumba vacía,
vacía de muertes,
vacía de vidas
y vacía de todo aquello que anima entre ambas.
Cada tesoro que escondo
se marchita,
y deja sólo su aroma..
Cada riqueza que doy
me olvida,
mas le digo adiós cuando la doy
y así la olvido,
y olvido con ella que logré dar algo
que en otra alma no muera.
Tengo el corazón comprometido con la tristeza
y el alma envejecida
por tantas almas vacías.
Por eso escribo
a quien no lea..
Por eso canto
a quien no escuche.
Y por todo lo que no viví
canto a la Vida
en mi camino a la muerte.